¿Qué está sucediendo hoy en día en el seno de las organizaciones?

¿Cómo gestionan los líderes de las mismas la motivación de sus colaboradores?

¿Como influyen las carreras profesionales de padres y madres en la educación de sus hijos?

Éstas y otras preguntas fluyen en el ámbito empresarial y la falta de respuesta a las mismas genera múltiples conflictos que afectan directamente al rendimiento del Capital Humano, el valor más preciado en cualquier organización.

Como profesionales creemos en un modelo organizativo diferente, adaptado a las situaciones familiares de todos los trabajadores sin enfrentar el ámbito profesional del familiar, núcleo esencial de nuestra sociedad.

Los españoles salen de trabajar 2 horas más tarde que el resto de trabajadores europeos, la consecuencia de ello… la ilustramos en el siguiente vídeo:

 

¿Cómo afecta esta situación a la educación de nuestros hijos?

Con mayor frecuencia encontramos en la consulta una problemática ya muy extendida en el ámbito familiar: La “rebeldía” de los hijos y la desesperación de los padres ante dicha situación (todos habréis visto algún capítulo de Hermano Mayor que seguro ilustra de forma ardua pero efectiva la problemática a la que nos queremos referir en su máxima expresión).

Al estar hablando de Sistema Familiar no podemos generalizar el motivo de dichas problemáticas puesto que cada seno familiar se rige por reglas y normas que cada familia estipula y pacta “implícitamente” en su relación familiar. No obstante, si podemos encontrar problemáticas o síntomas comunes: INEXISTENCIA DE LÍMITES O LÍMITES MAL DEFINIDOS.

Nuestra sociedad y nuestra cultura ha cambiado muy rápidamente, los roles paterno-filiales que hasta hace muy pocos años regían en nuestro país han sido modificados. Hemos evolucionado desde una situación donde la norma consistía en una educación más bien rígida, poco flexible, con los roles de padre y madre estrictamente delimitados y donde a más la mujer jugaba un rol de cuidadora 24 horas que suponía un gran apoyo en la función educadora de los hijos.

Como todo en esta vida, el veneno está en la dosis… Las circunstancias han cambiado y sobre todo a nivel laboral, la inserción de la mujer en la vida laboral ha supuesto un vacío en las horas de disponibilidad de padres a hijos, vacío que muchas veces no solo no se cubre de forma adecuada sino que se intenta compensar con una excesiva lasitud y flexibilidad a la hora de marcar límites a nuestros hijos…. Muchas veces incluso debido a la culpabilidad que sentimos por no estar todas las horas que desearíamos con los mismos.

En este escenario, las normas rígidas desaparecen y todo se convierte en una negociación con los más pequeños… ¿qué te apetece comer hoy? ¿qué prefieres ponerte para ir al colegio? etc. Preguntas que incluso podemos llegar a hacer a niños de 5 años.

Este tipo de negociación no solo es poco saludable para el clima familiar, dado que incita a disputas continuas, sino que además no favorece en absoluto a los más pequeños puesto que no están preparados ni tienen la madurez necesaria para hacer frente a dichas decisiones.

Cada fase de nuestro ciclo vital tiene sus necesidades y capacidades y las mismas deben respetarse para poder tener un correcto desarrollo. Desde pequeños debemos aprender a enfrentarnos a un hecho recurrente a lo largo de toda nuestra vida, LA FRUSTRACIÓN, saber digerir los fracasos, que las cosas no salgan como esperábamos o queríamos, porqué en ello consiste la vivencia y el aprendizaje y solo gracias a tener una correcta tolerancia a la frustración podemos progresar y enriquecernos.

Si tenemos en cuenta estas reflexiones, ¿Por qué nos sorprende tanto el fracaso escolar? ¿Por qué nos sorprende la falta de motivación de los adolescentes? ¿Su falta de implicación y responsabilidad en el trabajo? Muchos padres piensan, con toda su buena intención, que el favorecer o facilitar las condiciones en las que viven sus hijos les ayudará a obtener una mayor felicidad, pero la felicidad que les proporcionamos de esta manera es tan solo fugaz y pasajera, nada tiene que ver con la felicidad y el reconocimiento logrado a través de su propio esfuerzo.

Recetas

Como padres es nuestro deber y responsabilidad educar a nuestros hijos, para ello os aconsejamos 5 reglas básicas:

1- No podemos enseñar lo que no tenemos. Si no somos detallistas, nuestros hijos tampoco lo serán. ¿Nos parece que deben serlo? Pues seámoslo nosotros primero, ejercitemos esa virtud. Luego, enseñémosla.

2- La paciencia y el cariño son las dos herramientas imprescindibles para una educación efectiva que no destruya la autoestima del niño. Cosa que sí hace la pérdida de los nervios y la violencia en las palabras o en los modos. Y, desde luego, las correcciones siempre deben ser de tú a tú, sin compañías, ni si quiera la de hermanos. Reñir en público, humilla y destroza la autoestima. Hay que ser muy cuidadoso con eso.

3- Se educa con el ejemplo. Tenemos que ser coherentes, no podemos exigir una conducta cuando nosotros no la practicamos. Y mucho menos si practicamos la contraria. Hemos de decir una cosa y hacer eso mismo. La educación por el ejemplo es más rápida. Somos sus referentes. El niño imita, copia. Pero también hay que tener en cuenta que si el ejemplo es malo, nocivo, el niño también lo recibe.

4- Educar es tener que decir no. Es muy cansino pero necesario y efectivo. Cuando una cosa es no, es no. No hay que recular. Mamá no puede decir que no y papá decir que sí (claro que se puede pero no se debe), o la inversa. Hay que ponerse de acuerdo y tener unidad de criterio. Les hacemos un flaco favor a nuestros hijos y, además, fomentamos que si ellos ven que no vamos a una, primero pregunten a uno y luego se vayan al otro. Y en pequeñas cosas que parezcan tonterías quizás no tenga tanta importancia, pero si no nos ponemos de acuerdo en las pequeñas cosas, luego no lo haremos en las mayores. El “no, porque lo digo yo” dura cuando son muy pequeñitos. A medida que crecen hay que razonar con ellos el porqué del no. Esto no significa dialogar y que estén de acuerdo. Es que el no “por norma y por narices” acaba siendo contraproducente y los arrastra a tierra de engaños y mentiras. Si a todo lo que nos preguntan decimos que no, acabarán, o no preguntando, o engañándonos.

5- Nunca pongas un castigo que no vayas a cumplir, te juegas mucho. Mide los castigos. Tienen que ser la excepción, no la norma. Tienen que adecuarse a la edad del niño y a su conducta. Una vez los pongas, no recules, te juegas mucho. Si no cumples los castigos, si son absurdos o desmesurados, o demasiado largos…. Acabarás perdiendo tu autoridad y acabarán, como dice una frase popular, “tomándote por el pito del sereno”.

¡Si te ha interesado este artículo déjanos tu comentario!